domingo, 5 de octubre de 2008

Probá con un perro


Según un estudio de una agencia alemana de búsqueda de parejas, tener un perro y sacarlo a pasear facilita las conquistas amorosas.
Si en la dura lucha de conseguir novio/a ya probaste con el chat, te anotaste en Facebook, fuiste a todas las fiestas que organizaron tus amigos, y también a las que armaron los amigos de los amigos de tus amigos, desde acá te animamos a que pruebes con un perro. Pará, ¿qué entendiste? Que te compres un perro para sacarlo a pasear y así tener más posibilidades entre arbolito y arbolito de ponerte a charlar con alguna bella dama o gentil caballero que camine por la acera.
Al parecer, según la encuesta realizada por por la agencia alemana de búsqueda de parejas por internet "ElitePartner.de" tener un perro le brinda a sus dueños muchas más chances de realizar alguna conquista amorosa. Pero antes de que salgas corriendo a la veterinaria a comprar el primer pichicho que se te cruce, es conveniente que sepas que no da lo mismo cualquier perro. Según la encuesta, hay razas más ganadoras que otras. Por ejemplo, los propietarios de un perro labrador resultan más atractivos que los dueños de un caniche. Evitá los pittbull, esos directamente funcionan como espanta conquistas.
El sondeo, realizado a más de 4.500 personas, afirma que el 71 por ciento de los encuestados encuentran "especialmente atractivos" a los propietarios de perros de las razas labrador y golden retriever. A su vez, uno de cada dos encuestados mira también con buenos ojos a los dueños o dueñas de un dálmata o un pastor alemán. En razas como la terrier, no hubo acuerdo. Mientras casi la mitad de los hombres tratarían de comenzar a hablar con su dueña, sólo un tercio de las mujeres se interesarían por su dueño.

"Los perros alientan al flirteo incluso a los mas tímidos, ya que no hay que pensar mucho en un tema de conversación. El perro funciona como en rompehielos ideal, ya que resulta muy fácil conversar sobre su raza, edad, cuidados o árbol genealógico. La intención de la conquista puede ocultarse inicialmente tras el interés por el perro".

Fuente: Ciudad.com

viernes, 3 de octubre de 2008

Bésame mucho (y bien)

Hay besos que dicen más que mil palabras. Pero hay otros que desilusionan desde el primer contacto y hacen que el otro sea tachado de la lista. ¿Las mujeres exigen más que los hombres?

Mucho se habla de la importancia de un buen beso en toda relación. De seres que se encuentran, se gustan, pero que ante un primer beso fallido o sin química, saldrán corriendo hacia direcciones contrarias.

"Es imprescindible que me guste como besa, porque justamente es esa la antesala de todo lo que vendrá después. No puedo estar con alguien si no disfruto cuando se acerca a besarme.", dice Vera, de 28 años.

Tajante pero cierto, son muchos quienes piensan como ella. Según una encuesta hecha a más de 1.300 usuarios del portal Match.com, uno de cada cuatro españoles terminaron una relación en algún momento porque su pareja no besaba bien.

En cuanto a las razones, el 42 por ciento explicó que al besarse se dieron cuenta que no había química, el 15 por ciento afirmó que más que besarlos el otro parecía lamerlo y el 6 por ciento le echó la culpa al mal aliento del otro.

El beso más rankeado: el que se da lentamente, con los ojos cerrados, sensual y romántico, y que va cobrando intensidad a medida que pasan los segundos.

Sin dudas, los besos son el motor de comunicación más primario que nos une al otro. También denotan estados de ánimo o que algo no está bien si los sentimos sin ganas, o por compromiso. Llevan a lo más íntimo y son los que le ponen emoción al encuentro.

Claro que para llegar a ese momento, es necesario que haya una atracción y un juego previo para hacerlos aún más sabrosos.

Por otra parte, la encuesta cuenta que el doble de hombres que de mujeres están dispuestos a tener sexo aunque encuentren que su pareja no tiene talento para besar, mientras que ellas consideran que un mal besador puede destruir una cita.

¿Es real que las mujeres prestan más atención a estas cuestiones?

jueves, 2 de octubre de 2008

RUTINA Q ME DOMINA!!!


Hoy me siento con eso que llamo: dolor de alma.Estoy con las lágrimas amotinadas, porque no quiero parecer una cobarde (y mucho menos una nena suceptible a los desengaños.)
Esta tarde estaba leyendo un libro q se llama "La Tregua" de Mario Benedetti y encontré algo que me hizo entender (quizás) lo que me hace estar en este bajo del altibajo:
..." Lo peor de todo es que no han acaecido terribles cosas que me cercaran, que frenaran mis mejores impulsos, que impidieran mi desarrollo, que me ataran a una rutina aletargante. Yo mismo he fabricado mi rutina, pero por la via más simple:la acumulación. La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos de la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida. De ahí q mi rutina no haya tenido nunca carácter ni definición; siempre ha sido provisoria, siempre ha constituido un rumbo precario, a seguir nada más que mientras duraba la postergación, nada más q para aguantar el deber de la jornada durante ese período de preparación que al parecer yo consideraba imprescindible, antes de lanzarme definitivamente hacia el cobro de mi destino... Que pavada, ¿no? " ...
Bueno... sólo trato de entender EL porqué de mi situación.

¿Todos somos bisexuales?


Cada vez son más los que eligen a ambos sexos para el amor. Sin embargo, muchos son criticados o tildados de indecisos. ¿Apertura mental u homosexualidad encubierta?
Cuando se toca este tema en alguna reunión o foro generalmente se establece una polémica. ¿Por qué? Posiblemente porque no es un asunto fácil y en cada opinión se pondrán en juego nuestros propios límites, creencias, crianzas y /o experiencias. ¿Es necesario lacrar una etiqueta sobre cada uno de nosotros? Encerrarnos o encasillarnos como esto o aquello ¿ayuda a definirnos o nos hace sentir más seguros?
Hecha esta pregunta, la respuesta posiblemente sea un NO, no es necesario. Sin embargo, algunas personas sí necesitan definirse en algún momento de su vida cuando comienzan a dudar de su heterosexualidad, o se sienten confundidos en cuanto a sus elecciones sexuales.
"Después de una larga relación con un chico empecé a salir con chicas. No me creía bisexual sino que pensaba que me había enamorado de un único hombre, pero que lo mío eran las mujeres. Pero había algo que no me cerraba – confiesa Gustavo, de 26 años-, decidí empezar terapia, me sentía súper perdido. Pasó el tiempo y volví a enamorarme de otro hombre, ahí ya no tuve dudas y de a poco lo fui aceptando. Yo sí necesité definirme más que etiquetarme, pero eso es algo muy personal."
Otro es el caso de Laura, quien estuvo de novia con un chico durante cuatro años y tras separarse se enamoró de Silvina, su actual pareja. Para ella no es un tema la necesidad de limitarse a alguno de los dos sexos sino todo lo contrario, "elijo a las personas y no al género", dice relajada.
Lo cierto es que durante mucho tiempo para la sociedad, las personas bisexuales fueron un sector de la población algo invisible, no reconocidas a quienes para colocarlas bajo algún rótulo, se las insertó dentro de la homosexualidad.
"Desde hace muy poco, se logró entender que es una opción más en cuanto a preferencias sexuales -explica la sexóloga Paulina Millán, coordinadora del Instituto Mexicano de Sexología-. Vivimos en un mundo de dualidades en el que es más fácil definir los extremos y cuesta entender que existe la posibilidad de un punto medio".
Millán opina que la definición de bisexualidad ayuda a resolver problemas de identidad a muchos que se encuentran a mitad de camino entre la preferencia homo o heterosexual. Muchas personas sienten que necesitan precisarse porque les causa culpa sentir atracción hacia los dos sexos.
También aclara que el ser bisexual no implica salir simultáneamente con personas de ambos sexos. Otro mito que se da de baja. "Es tan posible tener una relación estable siendo bisexual como hétero u homo", concluye.
Todo indica que hay una tendencia mundial a aceptar la diversidad en su amplio sentido, y lo sexual parece no ser la excepción. Mientras que no cause conflicto, cada cual será libre de elegir lo que prefiera, siempre y cuando no lastime a terceros. Aceptarse y aceptar, esa es la cuestión.

Fantasía vs. realidad

Cada vez son más los que comienzan sus relaciones a través de la red Pero a la hora del encuentro real: ¿una imagen vale más que mil palabras?.



¿Conociste alguna vez a alguien por Chat, Facebook o Fotoblog?

Uno prende la PC, se conecta y a partir de ahí, todo puede suceder. Solitarios nocturnos con ganas de algún encuentro casual. Hombres o mujeres cansadas de su rutina, adolescentes que arreglan planes con sus amigos, o simplemente, con ganas de conocer a alguien totalmente nuevo.

Más allá de la variedad, millones de personas de todo el mundo ingresan hoy al mundo virtual, dejando de lado por un rato o algunas horas, el real.

Pero ¿qué pasa cuando estas dos realidades se encuentran y la persona está lejos de ser la imaginada?

¡Qué situación! Porque además, ya es tarde para clickear en otro link o "ignorar" y pasar a otra cosa. Es pura realidad y ya es tarde para salir corriendo, claro.

"El chat es fantasía. Yo interpreto y caratulo a la otra persona, dejando de lado lo que no me conviene leer", explica la psicóloga Marisa Nicolás, terapeuta del Hospital Argerich.

Por ejemplo, el tímido tendrá una mayor apertura pantalla mediante, pero lo seguirá siendo cuando se encuentre frente al otro en el mundo real. Algo parecido pasa con lo físico, cada uno elegirá qué mostrar o incluso qué foto exhibirá para ser visto por los demás. Aquí, todo es subjetivo y pre elegido.

"Hay un temeroso social que acudirá a este tipo de vínculos para sentirse protegido. Y, mientras que en las relaciones sociales la persona se expone frente al otro, en la red juega a que se relaciona. Es por esto que, muchas veces, el cara a cara no funciona y concluye en situaciones incómodas y/o peligrosas", define Nicolás.

También hay quienes se esconden detrás de otra apariencia o sexo. El anonimato o la identidad falsa es un recurso muy utilizado y quien ingresa a este "juego" debe saber que se arriesga a este mundo desconocido.

Entonces, ¿qué hacer cuando lo imaginado no coincide con lo real?

Fuente: ciudad.com

miércoles, 1 de octubre de 2008

Frases a evitar en la primera cita


Es la primera cita, todo marcha perfecto, se da la química y la situación para que ambos salgan del bar y vayan a un lugar más íntimo. La cosa funciona y los dos terminan pasando la noche juntos. Estás en ese momento, justo ahí, cuando de repente te preguntan... "¿Te falta mucho?" ¿Exagero o hay situaciones que son casi imposibles de remontar? Principalmente si suceden en una primera cita. Porque si uno ya conoce a la persona y le divierte su falta de tacto, perfecto. Pero si no, es realmente difícil hacer oídos sordos y seguir el asunto como si nada.Es que en un encuentro sexual nos sentimos altamente vulnerables ante el otro.
Ahí estamos, desnudos (generalmente) en cuerpo y alma por lo cual necesitamos el máximo cuidado posible, en palabras y acciones.
"Recuerdo una vez, después de tener sexo con alguien en mi segunda cita. Estábamos en su departamento y ni bien terminamos, se levantó de la cama, fue hacia una esquina de su mono ambiente, prendió un sahumerio, se cruzó de piernas y comenzó a meditar durante veinte minutos. ¡Me sentí tan sola en esa cama y tan estúpida que no quise volver a verlo!", cuenta Ana, todavía con restos de indignación.
Otras veces, pasa que si se sabe que será la primera y última vez que compartiremos cama con esa persona, muchas mujeres prefieren fingir un orgasmo a ponerse a teorizar sobre el tema y que se arme toda una discusión con alguien que ni siquiera nos interesa. ¡Ni lo digas! La cosa se puede llegar a poner peor aún.
A continuación, algunas frases peligrosas que pueden hacer que un buen encuentro sexual termine, indefectiblemente, en un coitus interruptus:
- "¿Y, te está gustando. Dale, decime!?" (Me estaba gustando, ahora, ya no me gusta)
- Estás en medio del sexo oral, de repente sentís un freno, ¿qué pasó?: se quedó dormido/a!!
- "Perdón, te juro que es la primera vez que me pasa". (Frase hecha, quemada y mentirosa)
- "¿Lo hago mejor que él/ella?" (Refiriéndose a un ex)
- "¿Hay algo para comer después? Me muero de hambre..." (Sí, hay veneno)
- Un bostezo siempre es desubicado porque, además, hace sentir inseguro a quien lo recibe.
- Una vez que terminan, uno le pregunta al otro: "¿En qué pensás?" (¡En que tengo que ir al super!)
- "Soy 'the best', ¿no?" (Inseguros!!)
- El tímido: "Shh, no grites que me da vergüenza por los vecinos"